EL PRECIO DEL REMIS Y LA ECONOMÍA FAMILIAR: VECINOS DE LIBERTADOR EXPRESARON SU PREOCUPACIÓN ANTE UN POSIBLE AUMENTO
El pedido de una readecuación tarifaria del servicio de remis en Libertador General San Martín abrió también un debate entre los usuarios, quienes plantearon sus dificultades para afrontar el costo del transporte en un contexto económico que, según sus testimonios, obliga a muchas familias a reducir gastos, buscar alternativas y priorizar necesidades básicas.
La discusión se inició a partir de una reunión realizada en planta baja del Concejo Deliberante, donde concejales recibieron a un grupo de trabajadores del sector, entre ellos propietarios de obleas, choferes y personas que alquilan habilitaciones. Los remiseros plantearon la necesidad de actualizar las tarifas, argumentando que el último incremento se produjo en febrero y que el aumento de los costos de la actividad hace necesaria una nueva readecuación.
Entre los valores propuestos se encuentra una tarifa base de $1.800, frente a los $1.500 actuales, además de incrementos para el servicio nocturno, los viajes a domicilio y la tarifa escolar. El sector también planteó la posibilidad de establecer una nueva actualización en diciembre.
Sin embargo, del otro lado aparecen los usuarios, quienes advierten que un nuevo aumento podría profundizar las dificultades que ya atraviesan para movilizarse.
Una de las vecinas consultadas, María, contó que actualmente utiliza el remis solamente cuando se trata de una urgencia, como una visita al hospital. En esas ocasiones, incluso, procura regresar caminando para evitar pagar otro viaje.
“Para ahorrarse la platita, tener para comer o cocinar algo”, explicó.
La vecina señaló que un valor de $ 1800 sería demasiado elevado para su economía y describió una situación en la que los ingresos deben distribuirse entre el pago de servicios, la compra de alimentos y otros gastos indispensables.
Su testimonio se suma al de Viviana Arroyo, quien cuestionó tanto el precio como algunos aspectos del servicio.
Según relató, en determinadas ocasiones tuvo inconvenientes con algunos choferes por la forma de responder a los pasajeros o por dificultades para ser trasladada hasta el destino solicitado.
“No digo todos los choferes, todos los autos, realmente que son algunos”, aclaró.
Sobre un eventual incremento de la tarifa, sostuvo que resultaría difícil de aceptar, especialmente teniendo en cuenta que, desde su perspectiva, existen ocasiones en las que el servicio no responde a las necesidades del usuario. “Aunque aumente, no te llevan normalmente donde vos querés ir”, manifestó.
Otro de los testimonios recogidos fue el de Anita, quien directamente dejó de utilizar el remis desde el año pasado debido a su costo.
Actualmente, según relató, realiza sus recorridos caminando, incluso cuando tiene que regresar del supermercado con las bolsas.
“Está caro, camino, no me alcanza, compro menos las cosas”, expresó.
La vecina explicó que, ante la imposibilidad de afrontar determinados gastos, su familia debe organizarse de otras maneras para trasladarse. En su caso, utilizan una moto para llevar a los chicos a distintos establecimientos educativos y cubrir las necesidades cotidianas.
La situación económica del hogar también aparece como un factor central. Anita señaló que, luego de cobrar y afrontar el alquiler y otras obligaciones, el dinero suele alcanzar solamente hasta mediados del mes. Para el resto de los días, explicó, deben recurrir a alimentos más económicos y aprovechar ofertas para poder sostener la alimentación familiar.
Los tres testimonios coinciden así en un mismo punto: el transporte representa un gasto que muchas familias deben medir cuidadosamente y que, para algunos vecinos, directamente dejó de ser una opción habitual.
En paralelo, desde el sector remisero sostienen que la actualización tarifaria es necesaria para afrontar los costos de la actividad. La discusión, por lo tanto, queda planteada entre la necesidad de sostener el servicio y la capacidad real de los usuarios para pagar una nueva tarifa.
Mientras continúa el análisis de la propuesta, la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante deberá mantener nuevas reuniones y elaborar un dictamen. Posteriormente, la iniciativa será elevada al cuerpo de concejales para su tratamiento.
Por ahora, la definición no está tomada.
Pero entre los vecinos ya aparece una preocupación concreta: cómo seguir utilizando un servicio necesario cuando cada vez resulta más difícil destinar dinero al transporte sin resignar otros gastos básicos del hogar.












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