PAMI EN LIBERTADOR: LA RADIOGRAFÍA DEL DESAMPARO
- Christian Ariel Rodriguez
- hace 43 minutos
- 2 min de lectura
La obra social que debería proteger a los adultos mayores muestra en Libertador General San Martín una de sus caras más preocupantes.
Visitamos la delegación local de PAMI en medio de la jornada de protesta de ATE. En el interior, una sola persona atendiendo al público para una zona que es referencia de todo el departamento Ledesma, Santa Bárbara y Valle Grande. Los afiliados vienen muy temprano y se desocupan muy tarde.
La primera complicación es el tiempo de espera para estudios. Para una radiografía en Clínica Ledesma, recién hay turnos para la última semana de octubre.
Así lo contó Ángel Félix Mayaregua:
"Lamentablemente el PAMI está para atrás y nadie hace nada. Fui hasta la Clínica Ledesma para sacarme unas placas y me dijeron que no hay cupo, que recién para octubre. Me hice una resonancia, acá no me lo pudieron hacer porque el aparato era chico, así que me tuve que ir a Jujuy al Instituto Radiológico".
Ángel necesita la placa de cadera e ingle para completar el diagnóstico de columna y poder volver al médico con los dos estudios. Con dolor, explicó:
"Yo tengo problemas en la columna. Y acá en Libertador no tenemos quien nos respalde. Los concejales se preocupan en impuestos para sacarle plata a la gente, pero no se preocupan por el tema de la gente jubilada. Nadie se preocupa por la gente adulta".
La otra problemática es la atención con especialistas.
Griselda Zambrana denunció lo que le pasó con el oculista. Comenzó un tratamiento en mayo, le autorizaron los anteojos y ahora en octubre debe hacerse el control.
Esto nos decía:"Yo fui a sacar turno a Jujuy y me dijeron que no, que ya no tenía cupo, que ya estaba todo colmado de órdenes. Yo fui en mayo y ahora quiero ir ahora en octubre que me toca el control y me dicen que no tengo. Yo recuerdo que no tengo las seis asistencias que ellos dicen, que hay seis asistencias nada más por año".
"A mí me vio una sola vez en mayo. Y ahora en octubre ya serían dos, pero no puedo ir porque me dijeron que no podía sacar turno. Si no tenés orden de PAMI tenés que pagarla".
Griselda resumió el sentir de muchos:
"Antes no pasaba esto. Ahora no sé qué está pasando, porque nos están dejando de lado a los abuelos. Yo pienso que somos los que mejor tendríamos que estar hoy día. Por favor, un poquito más de mirarnos y ayudarnos, que no solamente yo tengo un problema, hay mucha gente que está teniendo problemas. No digo con mucho, pero con un granito de arena se pueden solucionar las cosas".
Dos historias, un mismo denominador: trámites que no avanzan, estudios que se postergan por meses y un sistema que termina perjudicando al afiliado.
Lo que debería ser una atención prioritaria y humana para quienes trabajaron toda la vida, se ha convertido en un camino burocrático y desgastante.













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